Pilares del Mindful Eating

Sin ser una dieta, el mindful eating pretende que cada uno sea consciente de las sensaciones fisiológicas y emocionales, es decir, aprender a sentir cuándo debemos comer por hambre o necesidad, y saber detectar cuándo estamos saciados, cuándo nuestro cuerpo ya no necesita más alimento

No comas si no tienes hambre. Pregúntate para qué vas a comer. Si la respuesta es que te aburres, estás enfadada, sola, agobiada, estresada o simplemente quieres descansar, no comas. Trata de resolver estos problemas de otra forma: date una ducha de agua caliente, llama a una amiga, ponte a caminar, leer o escribir, escucha música, planifica tus vacaciones…

Antes de comer, bebe agua. Sacia y calma tu ansiedad. “En ocasiones no sabemos distinguir entre el hambre y la sed, y acabamos comiendo en vez de bebiendo”. 

Saborea cada bocado. Come de todo, saboreando cada bocado como si cada plato si fuera una cata. Uno de los ejercicios consiste en invitar a los participantes a comer una mandarina, una onza de chocolate, una aceituna o un puñadito de pasas en 20 minutos. En este tiempo podemos mirar lo que estamos comiendo, reflexionar sobre ello, tenerlo entre nuestras manos, llevarlo a nuestra boca, masticar pacientemente y disfrutar de su sabor”. 

Come sin distracciones. “Tienes que estar en contacto contigo mism@ y con tus sensaciones no con el móvil o la tele. Tampoco comas de pie, aunque sea un ‘snack’; hazlo siempre sentad@ y con un plato delante, si no no lo registras como si estuvieras comiendo y no eres consciente de lo que ingieres”. 

Come de todo. El problema no es lo que comes sino la cantidad que comes. Y si tienes alimentos prohibidos, aumenta la tentación de ingerirlos. Si no los hay, no hay nada para sentir culpa.

Pregúntate: ¿tengo más hambre? Nos han enseñado a comérnoslo todo, sin dejar nada en el plato. Pues bien, deja algo de comida en el plato para que rompas el hábito. A cambio guarda lo que sobre para otra ocasión “Tú no eres un cubo de basura

Acaba siempre el/la últim@. Cuando vamos en grupo nos descontrolamos. “Observa quién acaba el último en comer y termina después que él. Invierte como poco 20 minutos en tu comida”. 

Ejercicio. Realiza 30 minutos diarios de una actividad aeróbica que realmente te guste. Puede ser caminar, correr, nadar, montar en bicicleta… E incorpora movimiento en tu vida, subiendo escaleras en lugar del ascensor, bajándote una parada antes del metro o el autobús, yendo a pie a recoger a los niños al cole…

Meditación. 15 minutos diarios de meditación (simplemente respirar profundamente y dejar pasar los pensamientos, como si tú fueras el cielo y tus pensamientos las nubes que pasan). “Ayuda a disminuir tu ansiedad”. 

Visualización. “Tienes que decirle a tu subsconsciente cómo quieres ser. Imagina cómo será tu cuerpo cuando adelgaces, cómo te sentirás, cómo te moverás… Tienes que saber quién quieres ser para poder ser esa persona. Y pensar que todo lo que has logrado en tu vida ha sido porque te lo habías propuesto antes”. 

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